Los ultras apuntan en Madrid a una Europa cristiana sin migrantes y confían a Abascal la "reconquista"
Los principales líderes de la extrema derecha europea se citan en la capital española en un acto para promocionar el partido Patriots.
Orban, Salvini, Le Pen o Ventura han clamado, ante un auditorio lleno, por una Europa identitaria y donde "el padre es un hombre y la madre, una mujer".

Madrid--Actualizado a
Santiago Abascal ha recibido, este sábado, un espaldarazo por parte de la plana mayor de la extrema derecha europea. Ha sido en Madrid, ciudad que ha acogido una cumbre de la formación europea Patriots, cuyo líder moral es el húngaro Viktor Orban, pero que preside Santiago Abascal. Las figuras políticas participantes han lanzado arengas identitarias y mensajes en contra de la inmigración y la transición verde o la ideología de género. También ha reinado un discurso netamente antieuropeo y "contra las élites" con el que han reivindicado una Europa donde el poder no se concentre en Bruselas.
El acto, que ha estado continuamente salpicado por gritos desde las gradas ―ocupadas por unos 2.000 simpatizantes― de "viva España" y abucheos a la Agenda 2030 o a Pedro Sánchez, ha tenido en Santiago Abascal a su gran protagonista. Además, también han sido muy aplaudidos los discursos del presidente de Hungría, Viktor Orban; del líder de la extrema derecha portuguesa, André Ventura; o de Marine Le Pen, máxima dirigente de la formación francesa Agrupación Nacional.
Los tres ejes que han vertebrado la cita han sido la reivindicación de una Europa cristiana, con fronteras altas, en la que reinen las políticas contra la inmigración; la lucha contra el globalismo que promociona las políticas de perfil ecologista; y un mensaje muy claro contra todo lo que tenga que ver con la ideología de género. Varias de las figuras que han participado del evento han insistido en que "el padre es un hombre y la madre, una mujer".
No obstante, si hay una palabra que se ha repetido hasta la saciedad ha sido "reconquista". Quizá el más vehemente ha sido Orban, que ha reivindicado una lucha contra el islam en el siglo XIII, en la que, de acuerdo con sus palabras, españoles y húngaros lucharon codo con codo. "Yo te entiendo, Santiago". Su discurso ha sido, sin lugar a dudas, el más identitario de la jornada y no ha dudado en comparar las cruzadas del siglo XIII con el actual momento que atraviesa Europa.
En la misma línea, el italiano Matteo Salvini ha aseverado que "Europa es libertad, pero los burkas no son Europa ni el terror y la violencia islámicas son Europa". El polaco Krzysztof Bosak ha coincidido en que lo que están haciendo los partidos adscritos a Patriots "lo reconozco como una nueva reconquista". "Tenemos que reconquistar una Europa que es nuestra y nos pertenece", ha clamado André Ventura, que se ha deshecho en elogios con Abascal, despertando el furor del público. En varios momentos, la "teoría del gran reemplazo" ha sobrevolado las intervenciones.
Los distintos líderes han querido transmitir la sensación, por otra parte, de que existe un consenso global, por parte de los poderes fácticos, para silenciarlos y eliminarlos. En ese sentido, todos ellos han puesto a Donald Trump como ejemplo de que es posible "dar la vuelta a las cosas". En total, en el acto han participado figuras políticas de hasta 14 países. La mayoría, europeos, aunque el presidente argentino Javier Milei y la opositora venezolana María Corina Machado se han dirigido a los asistentes en vídeos pregrabados proyectados en una gran pantalla ubicada en la parte trasera del escenario.
El acto de este sábado ha sido, por lo tanto, todo un cónclave de la extrema derecha europea aderezado con la participación de representantes del otro lado del Atlántico. Es cierto, con todo, que ha habido algunas ausencias. Las más notorias, la presidenta italiana, Georgia Meloni, o la líder de Alternativa por Alemania, Alice Weidel. Ambas forman parte de otra familia política europea, el Grupo de los Conservadores y Reformistas Europeos, del que se salió Vox, recientemente, para sumarse a los Patriotas.
Ven en Trump una ventana de oportunidad
La extrema derecha continental interpreta la victoria de Trump en Estados Unidos como una ventana de oportunidad. "No podemos desaprovechar la oportunidad que nos dan los tiempos presentes", ha exclamado al final de su intervención, la última de la mañana, Santiago Abascal. El estonio Martin Helme ha subrayado que "los fascistas liberales, que quieren dañar nuestra civilización cristiana y convertir a nuestros niños en trans raritos, están confundidos y en pánico".
Como es habitual en este tipo de foros, también se ha hecho una defensa cerrada de la familia tradicional. El polaco Bosak se ha comprometido a "defender el cristianismo" y una familia "con una madre, un madre y muchos hijos". "En vez de a los inmigrantes, nosotros apoyamos a las familias húngaras", ha espetado Orban, que se ha puesto a su país, "donde no entra ni un migrante", como ejemplo de éxito. "Tenemos que luchar por nuestras familias", ha remarcado el líder ultraderechista de Países Bajos Geert Wilders.
El propio Wilders ha sido uno de los más claros en su amenaza a dirigentes como Pedro Sánchez o Emanuel Macron: "Vuestro tiempo se ha acabado". Pero ha habido más dardos. En concreto, a Alberto Núñez Feijóo. André Ventura ha aseverado que el presidente del Partido Popular "es lo mismo" que Pedro Sánchez y, en su intervención, Abascal ha afirmado que "Sánchez está con Maduro y con Hamás" y "Feijóo con Ursula Von der Leyen", mientras que su partido, Vox, está con los españoles.
Make Europe Antifascist Again
El eslogan con el que se ha anunciado el evento, 'Make Europe Great Again', emula al 'Make America Great Again' de Trump. Sin embargo, una de las personas que han asistido al acto le ha dado una nueva vuelta de tuerca. Una activista de Femen, que ha logrado pasar bajo el radar de la seguridad, se ha desnudado en al principio de los parlamentos y ha mostrado en su cuerpo las palabras 'Make Europe Antifascist Again' mientras gritaba: "¡Al fascismo, ni un paso más!". Enseguida, la seguridad la ha reducido, la ha sacado del auditorio y la ha retenido para identificarla entre abucheos y silbidos del público.
Fuera como fuere, la extrema derecha europea ha lanzado un mensaje muy directo esta mañana de sábado. Un mensaje particularmente conciso a las instituciones comunitarias. "La historia nos enseña que no es Europa la que consiguió el poderío, sino las naciones que la componen", ha resumido Le Pen. Los ultras europeos, como ha dicho Salvini, no creen que sea "la UE la que tiene que legitimar a los estados", sino los estados "los que tienen que legitimar a la UE".
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